EL MECHERO BUNSEN

 DE LAS MIGRAÑAS

"Aunque duela, salgan las muelas"

     Jueves 25 de noviembre.Hoy me ha sobrevenido un ataque de migraña, aunque ya no son lo que eran. Padecí migrañas o jaquecas desde los doce años hasta pasada la veintena. Las crisis me aparecían cada quince días, sobre las ocho de la mañana, y me obligaban a encerrarme a oscuras en mi habitación, y a llamar a mi madre continuamente: “¡Mamá, me duele, me duele...!”. Pero ella nada podía hacer, salvo vaciar el barreño lleno de vómitos de vez en cuando. Sólo cabía esperar que, pasadas unas seis horas, remitiera el intenso dolor, un dolor igual que si te metieran un dedo en el ojo. Es una enfermedad muy curiosa.

     A cada crisis la migraña afecta a una sola cavidad ocular, a la que se salvó la última vez, alternancia que se cumple con la precisión de un reloj. Antes de la arribada del dolor aparecen dos tipos de síntomas: un hormigueo en determinados puntos del cuerpo (labios, manos, espalda), y lo que se llama el “aura”, unas luces destellantes –como las que se quedan en la visión si miramos al filamento de una bombilla- que van apareciendo en nuestro campo visual hasta ocuparlo todo, para en un rato desaparecer por donde han venido. De alguna manera, es cruel saber que en unos minutos te va a llegar un intenso dolor que durará horas, sin poder hacer nada para evitarlo. En aquella época, al menos, no había remedio contra esta enfermedad crónica.

     Las mañanas jaquecosas transcurrían entre vómitos de bilis, una vez vaciado el estómago de todo resto sólido, e intentos por dormir el mayor tiempo posible para que corriera así el tiempo. Una manera de atrapar el sueño era masturbarme, y aprovechar esos instantes de sopor tras el clímax. Siempre he vivido avergüonzándome de esto -"¡qué obseso eres, Bunsen, aún estando enfermo te masturbas!", me decía. Pero me ha dado una gran felicidad leer, precisamente hace pocos meses, que esto es práctica habitual entre los migrañosos.

     Las duermevelas que a ratos conseguía tener eran bien curiosas: sueños obsesivos, de idea fija, donde los volúmenes de los objetos y las personas se deformaban sin sentido. Decía el autor de Alicia en el País de las Maravillas, Lewis Carroll, afectado también por migrañas, que estas visiones incoherentes y deformantes le habían ayudado a crear el mundo de ensueño, absurdo, antinatural y contrario a las dimensiones espacio-temporales, que refleja en su famosa novela.

     Cada mañana de jaqueca se desarrollaba un sueño monográfico, siempre en función del abuso o del exceso que hubiera vivido en el periodo entre jaquecas. Por ejemplo, si jugaba mucho al tute subastado con los abuelos del casal del pueblo - jugaba desde que llevaba pantalón corto, pero sólo a peseta la partida-, me pasaba toda la mañana con pesadillas en torno a los lances del tute, y sólo veía oros, copas, espadas y bastos. Lo mismo si había jugado muchas partidas de ajedrez, o si recibía en exceso las luces y destellos de la discoteca.

   El origen de la enfermedad es el siguiente: las neuronas se cargan demasiado cuando son excitadas sobremanera, y entonces aparece el mecanismo del dolor como una liberación de esa sobrecarga.

   Estoy convencido de que, pasados los veinte años, desaparecieron las migrañas que me consumían porque me habitué al THC, que produce unos efectos beneficiosos ya admitidos científicamente. También influyó que sobre los 17 años me planteé hacerle frente a la enfermedad intentando llevar una vida normal, coexistiendo con el dolor, ignorándolo en lo posible, consiguiendo así que el sufrimiento me pareciera menos intenso. Por eso iba a estudiar a pesar del fuerte dolor y de los contínuos vómitos –en realidad, no quería quedarme en la cama, pues ya era persona inquieta-, y debo agradecer a algunos profesores que me dejaran dormir en clase, apoyando la cabeza sobre la mesa.

     Cuando alcancé los 30 años apenas quedaba rastro de las salvajes migrañas de mi adolescencia. Extrañamente, 20 años después de sentirme curado, he vuelto a padecer alguna en las últimas semanas, ahora que ya no consumo THC, pero ni “de bon tros” han sido como las de antaño. Y tengo cierta nostalgia de esta experiencia de la adoslescencia, sobre todo porque después de las crisis las sensaciones del cuerpo y de la mente eran muy diferentes, llenas de vigor, lucidez y grandes deseos de gozar de la existencia.

     Esta noche me he masturbado tres veces.


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     Voy a escribir muchas listas en esta web, pues se hallan en la idea inicial de este proyecto mastodóntico llamado elmecherobunsen.es. Listas con el fin de preservar quizá unos bienes condenados a la destrucción, para calmar la ansiedad y luchar contra el olvido. Algunos dicen que son la forma poética y narrativa por excelencia. A continuación, una sobre los asuntos que debería tratar cada día en este diario:

a) Temas laborales

b) Temas literarios: cultura, cine, arte,...

c) Estado anímico actual, ilusiones...

d) Relaciones con amigos o conocidos

e) Temas metaperiodísticos "profundos"

f) Pequeñas anécdotas o recuerdos personales

g) Comentarios sobre textos que esté escribiendo actualmente

h) Anécdotas de Internet (personas que conozco en las redes sociales)